Efecto soplido o “compra uno nuevo que te saldrá mejor”

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¿A quién no le ha pasado el efecto soplido? Llevas el electrodoméstico averiado al técnico y después de examinarlo resopla y te dice “compra uno nuevo que te saldrá mejor”, lo que completa con la explicación “entre la mano de obra, el repuesto y el tiempo de espera, no te merece la pena”. Y encima, sales tan agradecido de la tienda, porque vas con la sensación de que no se ha querido aprovechar de ti.

Es el EFECTO SOPLIDO de la economía lineal.

NOS QUEDA LA ECONOMIA CIRCULAR

A pesar de la situación sanitaria y económica tan complicada que estamos atravesando, la Economía Circular no para y se plantea como una alternativa al modelo lineal y obsoleto que tenemos en la actualidad.

Si cabe, en estos días está adquiriendo más relevancia por dos motivos:

DERECHO A REPARAR (EFECTO SOPLIDO)

Hace dos semanas, el Parlamento Europeo aprobó el “derecho a reparar”. De la mano del Pacto Verde Europeo que cumple un año, así como el nuevo plan europeo de Economía Circular.

Se ha acordado:

  • Limitar los productos electrónicos de «un solo uso»
  • Obligar a los fabricantes a facilitar la reparación de los dispositivos
  • Ofrecer más información sobre la capacidad de reparación de cada producto.

El etiquetado será fundamental para poder informar al consumidor en temas como la reparabilidad del producto, su durabilidad, huella de carbono o ciclo de vida. De este modo, podremos ejercer un consumo más responsable.

También entran otros conceptos como obsolescencia programa y “green washing”. Es una carrera de fondo que va a necesitar su tiempo, pero el camino está marcado.

Como ejemplo, en Francia, a partir de 2021 los fabricantes deberán «informar al consumidor sobre la posibilidad de reparar un producto». Se trata de una etiqueta con una puntuación del 1 al 10 que por el momento se aplicará a lavadoras, portátiles, móviles, televisores y cortadoras de césped.

NAVIDADES

El segundo punto es la Navidad.

No exagero si digo que las fiestas navideñas son cada vez menos Navidad y más consumir.

Es cierto que este año van a tener un enfoque diferente (COVID-19 manda) por el aspecto social y las posibilidades de reunirse con familiares o “allegados”, pero llevamos unos meses de confinamiento más o menos severo y con muchas ganas reprimidas de estar con familiares que hace tiempo que no vemos, incluso amigos/allegados.

La situación económica no está para muchas alegrías, pero parece que durante los 15 días de fiestas navideñas, se nos pasan todos los males y vale todo (veremos este año).

Así que el espíritu consumista volverá a casa por Navidad y corremos un gran riesgo de que se nos vaya de las manos. Tocará hacer los regalos de Papá Noel y de los Reyes Magos, menuda suerte que tenemos en España que los tenemos por duplicado.

Tendremos todo tipo de regalos, desde lo útiles y necesarios, a los que se quedarán en su caja y terminarán en un rincón del armario o del desván. Porque no los devolveremos o por compromiso  o por falta de tiempo o por despreocupación.

En dos palabras ECONOMIA LINEAL.

EXPERIENCIA PERSONAL

Esto que cuento lo vivo en primera persona, me tendría que dar vergüenza reconocerlo, más cuando apuesto por un modelo circular. Pero es la realidad y para poder transformarlo, el primer paso es reconocerlo.

Asumámoslo, es muy fácil consumir. Con el comercio digital, más todavía. En el pasado “Black Friday/Ciber Monday”, las principales plataformas de venta online han disparado sus ventas un 50% sobre el año pasado. En perjuicio de los comercios locales. Otro ejemplo de economía lineal.

Mi apuesta para este año es por el regalo útil y necesario. Puede que el factor sorpresa lo perdamos, pero la sorpresa dura unos segundos, mientras que el regalo debe durar bastante más, o no será, realmente, circular.

CONCLUSION

Tenemos dos situaciones diferentes, pero muy relacionadas:

  • El derecho a reparar es un camino largo en el que tendremos un papel importante os consumidores, pero la distancia es larga y necesitaremos que las empresas, administración y consumidores vayamos de la mano. De momento, dos de estos actores están cogiendo ventaja a las empresas, pero no se pueden quedar atrás o no conseguiremos alcanzar el objetivo.
  • Las Navidades y un consumo compulsivo, ya lo tenemos con nosotros y tenemos una capacidad de decisión importante. No hay que volverse loco, ni ser más circulares que nadie. Podemos ir tomando las primeras decisiones: comercio local, menos cantidad vs más calidad, menos desperdicio de alimentos, movilidad responsable,…

Evitemos comprar electrodomésticos o electrónica innecesaria que podría terminar sufriendo el EFECTO SOPLIDO.

 

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