Sostenibilidad, ciudades y energía

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Acabo de estar en la Feria de Climatización y Refrigeración en IFEMA, buscando la situación actual de las energías renovables en el sector.

Me he llevado muy buenas impresiones y mucha información sobre los avances que hay, así como la sensibilidad por la eficiencia de un recurso como la energía. No es el momento de hablar de los progresos en aerotermia, geotermia y las combinaciones existentes con la energía solar fotovoltaica, pero lo que hace 5 años pensábamos que eran las casas del futuro, ahora ya son el presente.

  • Controles inteligentes.
  • Eficiencias que multiplican por 4 o 5 las de otras fuentes como gas natural/gasóleo.
  • Aislamientos y técnicas de construcción que hacen viviendas de consumo casi nulo.
  • Emisiones de CO2 bajísimas, con calificaciones de emisión tipo “A”

La cara de la moneda es muy atractiva y estas tecnologías se están implantando en nueva construcción, grandes reformas y edificios públicos desde ya.

Pero no debemos olvidar la cruz, los casi 18.000.000 de viviendas permanentemente ocupadas, en los cuales el 70% del consumo energético se debe a climatización y agua caliente sanitaria. Solo unos 2.000.000 de viviendas tienen algún tipo de energía renovable instalada, pero con porcentajes de aplicación y eficiencia muy variados.

SOSTENIBILIDAD

Algo que me ha llamado mucho la atención ha sido el uso recurrente del término sostenibilidad en gran número de stands, en particular en los de las empresas con más fuerza en el sector.

Hablar de eficiencias (término más usado en la feria) es normal, incluso obligatorio, pero sostenibilidad me ha sorprendido. ¿Por qué?, por el uso que se le daba al hablar de equipos sostenibles. ¿Quién no va a querer instalar equipos eficientes y sostenibles?

Habría que entrar a ver qué entendemos por equipos sostenibles.

En un stand me atreví a preguntar qué ocurre al final de la vida útil del equipo o de los componentes que vayan quedando obsoletos, la respuesta fue: “se reciclan en el punto limpio”. ¿Pero eso no se lleva haciendo ya hace unos cuntos años?, fue lo que pensé, pero no seguí por este camino.

Entonces, ¿qué es un equipo sostenible?, más allá del marketing que pueda llevar. Aquí dejo este tema peligroso.

Lo que sí quiero retomar es la relación que hay entre sostenibilidad y ciudades (problemática de las urbes y viviendas), así como entre sostenibilidad y energía.

SOSTENIBILIDAD Y CIUDADES

El vínculo entre desarrollo sostenible y las ciudades está fuera de toda duda. Las propias Naciones Unidas lo recogen dentro de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible, en el Objetivo 11 (Ciudades y comunidades sostenibles). Solo unos datos para situarnos:

  • Desde principios de esta década, más de la mitad de la población mundial vive en entornos urbanos. En la actualidad, superamos los 7.000 millones de habitantes. La previsión es que para 2030 la cifra llegue a 5.000 millones de personas viviendo en ciudades, dentro de poco más de 10 años.
  • Todas las ciudades del mundo, se podrían ubicar en un 5% del planeta Tierra. Este dato choca con el peso que tienen en el consumo de energía y emisiones de CO2, los cuales representan alrededor del 75% del total mundial. Es una cifra más que considerable, por ejemplo, frente al cambio climático o los niveles de contaminación urbana.
  • Otro frente importante es al acceso a agua potable, tratamiento de aguas residuales y salud pública. Entre estos tres puntos, doy preferencia al agua potable, ya que los otros dos son consecuencia de este primero. Sobre todo lo referente a salud. En muchos de los casos de países en vías de desarrollo, la elevada velocidad a la que crecen las urbes no llevan asociadas las mismas velocidades en accesos a servicios como el agua potable o la energía eléctrica.

Podríamos ver más datos, pero con estos tenemos una visión más o menos amplia del vínculo entre sostenibilidad y ciudades.

SOSTENIBILIDAD Y ENERGIA

Entre tanta información, quiero quedarme con una cifra: alrededor del 75% de la energía mundial se consume en las ciudades.

Esto nos vuelve a llevar a los ODS de las Naciones Unidas, en concreto al Objetivo 7 (Energía asequible y no contaminante) y quiero destacar dos datos más:

  • 1.000 millones de personas no tienen acceso a servicios modernos de electricidad.
  • 3.000 millones de personas usan como fuente de energía para calentarse o cocinar: madera, carbón, carbón vegetal o desechos de animales.

Los dos pilares del consumo energético en las ciudades vienen de la mano de la movilidad y la vivienda, más concretamente, la climatización y el agua caliente.

En otro momento hablaré de la movilidad y los retos que se nos presentan. Quiero centrarme en el consumo energético en hogares y lo que supone.

CONCLUSIONES

Planteo tres situaciones diferentes y que engloban, de una forma muy genérica, los casos tipo vistos:

  • Las personas sin acceso a servicios eléctricos, por lo que hablar de equipos eficientes no tiene ningún sentido. Hay que garantizar este acceso a la electricidad, pero con recursos renovables, evitando el escalón de los combustibles fósiles y sus derivados.
  • Las personas con acceso a servicios eléctricos, pero que por motivos de calidad de servicio, precio, disponibilidad, tipo de instalaciones,…., siguen usando equipos de calefacción basados en combustibles fósiles, contaminantes y poco eficientes. Existen dos alternativas para este caso, el primero, que el origen de la electricidad que usan sea renovable o, segundo, que el combustible fósil sea lo más eficiente y menos contaminante posible, tipo gas natural (con los problemas que conlleva: distribución, almacenamiento,…). Siempre se podrá hacer un mix entre ambos.
  • Por último, las personas con acceso estable a servicios eléctricos, que forman parte de países desarrollados y que tienen acceso a tecnologías renovables. Deberían hacer una apuesta clara por esta evolución, pero sigue habiendo trabas como el precio de las mismas, amortización de equipos y obras a realizar en las viviendas existentes.

Para finalizar, una consideración, la mejor energía es la que no se consume, está relacionado con el confort y la sensación de confort, tan subjetivo. ¿En invierno son necesarios 25-24º para tener confort?, ¿en verano necesitamos 18-17º para estar a gusto? Seguramente que no, y variaciones de 2-3º en ambos casos llevan a ahorros más que considerables. Da igual que sea energía renovable o no renovable.

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